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Grupo Argentino de Transcomunicación Instrumental |
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A
ustedes padres que pasan por un duelo, les ofrecemos
esta carta, inspirada en los numerosos textos y mensajes de todo tipo que nos
hacen llegar los que llamamos los
hijos del más allá y que se nombran ellos mismos « Hijos de Luz ». Si
bien nos han dejado, no por eso fueron reducidos a la nada, sencillamente dejaron
una vieja vestimenta para ponerse una más bella o como dice la Dra. Elisabeth
Kûbler-Ross (quien acompañó a miles de personas al final de su vida)
nacieron a otra vida al
igual que la mariposa sale del capullo. Mamá,
Papá, ya no estoy con ustedes como
acostumbraban verme; su mirada no cruza más que el vacío y ya no me oyen reír,
gritar y llorar. A veces sin embargo,
todavía estoy aquí, cerca de lo que me era familiar, capaz de ir y
venir como me da la gana, sigo siendo como me conocieron, con otra apariencia
imperceptible para sus ojos,
pero que es una realidad para mí. Sigo
estando vivo, con mi carácter, acordándome de todo lo que aprendí y siempre
lleno de amor hacia ustedes, quizá más todavía, porque ahora es mi alma la
que se expresa. No
les pido que no lloren, el llanto es como el aguacero que lava el alma; ahora
vivo en otra parte y les pido pensar
en mí de la misma forma en que me recordaban cuando nos separábamos
por un corto tiempo, pues NOS VOLVEREMOS A ENCONTRAR, se
los aseguro. Mamá,
Papá tengo muchísimos medios a mi disposición para hacerles saber y entender
que ESTOY INTENSAMENTE VIVO; les
puedo colocar índices en su camino para que puedan
encontrar el libro que los iluminará o las personas que los ayudarán.
Puedo
manifestarme en sus sueños o ponerles un perfume que les recuerde mi presencia;
también puedo hacer ruido, desplazar
objetos o jugar con la electricidad; hasta puedo provocar
un soplo de aire que los acaricie. También me dijeron, los que me recibieron,
que bajo ciertas circunstancias era
posible acariciarlos directamente o hablarles y hasta hacerme
visible en mi traje de luz. Mamá,
Papá solamente piensen en mí de la misma forma que antes de mi partida y sobre
todo, estén atentos a las señales
que intento enviarles. Entonces
ya verán, cuando la tormenta se calme en sus espíritus, cuando hayan entendido
que la muerte no es un fin, cuando
hayan aceptado mi partida y se hayan dado cuenta que
sigo estando vivo con ustedes; el cielo se iluminará y nos llevarán a una
maravillosa comunión en
donde nuestras almas se juntarán para la eternidad.
Tu Hijo de Luz
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