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Grupo Argentino de Transcomunicación Instrumental |
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Qué
tan desvalidos nos sentimos ante la muerte. Cuán poco preparados para enfrentar
este fenómeno, que es tan natural, como nacer. Qué despojados nos quedamos
frente a lo que es inevitable...nuestra muerte y más aún, la de
nuestros seres amados. Cómo encontrar la explicación cuando el que viajará
antes es nuestro hijo, ese hijo que con tanto amor recibimos en nuestro corazón
y que pensamos nos acompañaría
toda nuestra vida. Qué mecanismos tan desesperantes y hasta brutales se nos
desatan ante este hecho tan inesperado. ¿Cuántas veces nos hemos preguntado,
por qué no se dice El
tema es que esta tan temida muerte, este BASTA !!!
de nuestro cuerpo físico, que puede ocurrir en cualquier momento, en
cualquier lugar, de cualquier manera, nos lleva a espacios tan dolorosos que
pueden ser impensados desde lo racional. Cuál es el factor que más distancia
pone entre el mundo de los “ vivos “ y
el de los “ muertos “ ? sin duda. . . el miedo, esas enseñanzas que
llevamos grabadas
en el alma “ los muertos,
muertos están “ o “ a los muertos hay que dejarlos en paz “ o “ que
duerman en la paz del Señor “ y otras tantas que nos llevan a caer en ese
tremendo e insano vacío en que las
personas transitamos en tiempos de
duelo, a ese nunca más
o a esa débil ilusión de “ me mirarás desde una estrella “ y otras
tantas .Señores. . . desde éste, mi humilde testimonio, puedo decir - que la
muerte no existe - , NO desde la perspectiva
que significa final. Muere
nuestro cuerpo físico y continuamos
con nuestro cuerpo espiritual. Somos espíritu en un cuerpo que se nos presta
para poder desenvolvernos en este
plano , el que deberemos cuidar y respetar a lo largo de nuestra vida, luego
proseguimos con nuestro verdadero cuerpo que es el espiritual, con nuestra
memoria, nuestros sentimientos de
amor hacia quienes aquí
momentáneamente dejamos y
con una pureza que, por cierto,
con nuestra evolución en otros planos, nos
llevará a ser todo
amor, ese famoso AMOR
del que siempre hablamos en Debo
decir que a través de este gran dolor que me tocó vivir, fui llevada, al igual
que mi familia, inspirada, lo sé muy bien, por nuestro hijo a los caminos del
conocimiento sobre el gran misterio de. . .¿qué pasa después de la muerte? Es
así como llegamos a este método maravilloso de comunicación que se llama
Transcomunicación Instrumental
(TCI). Practicarlo necesita de una gran decisión, amor , respeto y sobre todo
una gran paciencia , no siempre es tan sencillo obtener una escucha clara, pero
cuando esto ocurre y podemos oír aunque sea una pequeña palabrita como
– mami – estamos juntos- o – te amo – una enorme compensación
le pondrá alas a nuestro corazón , unas enormes alas
que nos llevarán a vivir este grandioso dolor con la certeza, con la
comprobación de que esa persona a quien tanto amamos, nunca se fue de nuestro
lado , los vínculos de amor no se
destruyen. Nuestros muertos están tan vivos como nosotros, nos acompañan
y nos rodean de su presencia espiritual y se manifiestan
siempre que estemos abiertos a ello. Muchas
personas podrán decir. . .nadie
volvió para contar como son las cosas por allá. Bueno, esto no es así, claro
que no volvemos con nuestro cuerpo físico,
y se me ocurre pensar respetuosamente en Jesús y decirme - se manifestó luego
de su muerte en su cuerpo físico o en su cuerpo espiritual. . .y era Jesús
-.De ninguna manera lo haremos físicamente pero desde siempre “los
muertos" trataron de hacernos llegar sus manifestaciones
para que supiéramos que estaban muy bien, en un lugar hermoso y con una
vida en paz. Es muy importante poner de manifiesto que Siempre
comparto mi experiencia con todo aquel que me abra su corazón para recibirlo,
cada persona a quien le transmito mi testimonio sobre la maravillosa noticia de
que existe la vida después de la
vida, me permite, estoy segura, ganar una flor para el jardín de Emiliano, y
respeto que cada uno haga con este tesoro lo que sus sentimientos le indiquen,
siempre pienso que es solo cuestión de tiempo, todos pasaremos a ese mundo algún
día y todos más temprano o más tarde lo
comprobaremos. Dios
permita que estas palabras de mi experiencia te sirvan, las transmito en
homenaje a mi niño, a mi ángel, a mi pedacito de cielo, a mi Juan Emiliano,
que dejó este mundo el 5 de enero del 200l, por propia voluntad, porque
su corazón no soportaba el sufrimiento de estar en este plano a pesar de
tenerlo todo y a quien le agradezco – sólo por esto –el haberme hecho
conocer que existía otra vida y ese maravilloso mundo espiritual, pero también
para mi hija Erica, que tenemos de este lado de la vida y que nos acompañó a mí
y a su papá en tanto dolor y en el
aprendizaje de la transcomunicación y certeza de la existencia de la vida después
de la vida. También para mis padres y mi hermano, que viven en el Cielo, pero
muy especialmente para todos los chicos, amados chicos que se nos adelantaron y
nos dieron el empujón para asomarnos a
este otro mundo que vibra entre el Cielo y Mabel Ferrari mamá de Juan Emiliano Marcovich.
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