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Grupo Argentino de Transcomunicación Instrumental |
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Mi
nombre es María Cristina Almandoz, tengo 39 años y soy empleada bancaria. Allá por fines del año 1998 en un programa de TV conocí por primera vez al matrimonio Dray que hablaba sobre Transcomunicación Instrumental (TCI), me interesó mucho, tomé nota de la dirección donde podía comunicarme con ellos, a partir de allí empezó una nueva y maravillosa experiencia. Desde
muy joven me preguntaba que ocurría con nosotros una vez que el cuerpo físico
se descompone y termina desapareciendo, los sentimientos, el Amor por un ser
querido no es materia que se descompone. ¿Que ocurre con ese sentimiento?. Esa
idea me hacía pensar que realmente tendría que haber algo que trascienda lo físico. Cuando
concurrí a la primera Conferencia de TCI. En Argentina realizada en Marzo de
1999, en la cual Maryvonne e Yvon Dray, junto a otros expositores hablaron sobre
el tema dando testimonio a través de grabaciones y diapositivas, pese a mi
curiosidad debo reconocer que tenía bastantes dudas e inclusive me atemorizaba
un poco la idea de meterme en algo tan delicado, pues pensaba ¿ y si me
transtorna la mente?, o quizás, ¿ no se tratará de alguna secta o algo
parecido?, pero bueno, pese a todo sentía dentro mío una fuerza que me
impulsaba a seguir adelante. Me
llevó un año y medio decidirme a empezar a practicarla, porque, si bien las
primeras dudas se habían disipado cuando comencé a conocer a la gente del
grupo y pude comprobar que se trataba de gente común, con una familia, un
trabajo, pero que en su mayoría practicaban la TCI, por la pérdida de un ser
querido, pese a ello como todo lo desconocido me causaba un poco de temor. Me
ayudó a decidirme el escuchar grabaciones donde los mensajes eran de Paz,
bienestar y mucho Amor e inclusive donde reconocían (algunas veces)
perfectamente la voz de un ser querido. Mi
idea desde un principio fue comunicarme con mi abuela, quisiera lograr a través
de ella algún mensaje para mi padre, que lo haga sentirse más feliz, de saber
que pese a todo lo malo que hay en esta tierra podemos tener la esperanza de
algo mejor, de un reencuentro con nuestros seres queridos, de que la verdadera
vida no se termina nunca, que ésta que vivimos en la tierra es sólo un paso,
también pienso en mi pequeña hija de diez años, quiero que desde ahora sepa
que no hay que temerle a la muerte física, que es tan solo un cambio de estado,
quiero ahorrarle esa angustia existencial que se asombra a veces, sobre todo en
mi adolescencia con respecto a éstos temas. Si
bien hasta ahora no logré un contacto con mi abuela, si logré (seguramente de
algún ser de Luz) respuestas a algunas preguntas que hice y también un mensaje
que dice: “Hay
que olvidar los momentos sufridos”... Sé
que en el futuro llegaré a conectarme con mi abuela y seguramente con algún
otro ser querido y las respuestas y mensajes serán cada vez más claros como
sucede a los que hace más tiempo que practican TCI. Para finalizar mi testimonio quiero agregar que actualmente tengo la necesidad de transmitir mi experiencia y conocimientos adquiridos a la mayor cantidad de gente posible, quiero que todo el mundo se entere de esto que es tan maravilloso, estoy poniendo mi granito de arena, se que es un tema al que no todo el mundo está abierto, pero yo siembro la semilla que puedo.
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